Parecía que nunca iba a ocurrir pero... pasó: he vuelto.

El motivo de esta larga ausencia pesa casi diez kilos y se llama Áfrika: mi hija. Sí, damas y caballeros, soy mamá, mamá de una preciosa niña que ha traído luz y alegría a mi vida. Desde su llegada al mundo y a mi existir, el 28 de junio de 2010, ya no soy la que era. Hasta ese día, en mi existir estaba yo y mi circunstania pero, ahora, mi mundo gira en torno a ella, ni nada más que ella. El resto de la Creación pasa a un difuminado segundo plano.

Es ahora y tan sólo ahora cuando puedo decir verdaderamente que hay una persona sin la cual yo no podría vivir, alguien a quien necesito para el resto de mis días, alguien a quien amaré sin condiciones y sin reservas, alguien cuya existencia me resulta vital, más que el aire que respiro.

Gracias por haber venido Áfrika.