Parecía que nunca iba a ocurrir pero... pasó: he vuelto.
El motivo de esta larga ausencia pesa casi diez kilos y se llama Áfrika: mi hija. Sí, damas y caballeros, soy mamá, mamá de una preciosa niña que ha traído luz y alegría a mi vida. Desde su llegada al mundo y a mi existir, el 28 de junio de 2010, ya no soy la que era. Hasta ese día, en mi existir estaba yo y mi circunstania pero, ahora, mi mundo gira en torno a ella, ni nada más que ella. El resto de la Creación pasa a un difuminado segundo plano.
Es ahora y tan sólo ahora cuando puedo decir verdaderamente que hay una persona sin la cual yo no podría vivir, alguien a quien necesito para el resto de mis días, alguien a quien amaré sin condiciones y sin reservas, alguien cuya existencia me resulta vital, más que el aire que respiro.
Gracias por haber venido Áfrika.

Y he aquí su orgullosa tía jeje. Que no, que a Álida no le nació una hermana de repente... Pero como sí.
Así que los que quieran apuntarse a tío/a de la nena ya saben, se me van colocando detrás, en filita india y que yo los vea
Oye, mamá, ya sabes cuál es mi cachetito, ¿eh? ñam ñam ñam Ese ya tiene dueña¡¡
Muchísimas felicidades, Mafalda. Me alegro mucho volver a encontrarte. Y me alegro de que hayas sido madre. ¿A qué cambia la vida un "poquito"?
Un beso.
Y tan desconectada que has estado, sí. Y tan en segundo plano que ha quedado el resto de la humanidad, también. Pero no es para menos. Igual que ya hice en su momento, te doy mi más sincera enhorabuena y te felicito por la alegría que en ti despierta.
Por cierto, a ver si te dejas ver un día :-)