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Conozco bien a estos tipos, dejaron tirados en el camino a sujetos como yo, que –preciso es confesarlo- carecimos de la inteligencia precisa o la falta de escrúpulos necesarios para darnos cuenta a tiempo de lo que iba a suceder. Para ellos ser detenidos era una insignia, algo así como una herida de guerra, pero para mí supuso tener que abandonar la carrera y mi verdadera vocación criminalista para la que, por naturaleza, me sentía dotado. Me hicieron la revolución, como quien dice, y luego se largaron a ocupar despachos y consejos de administración y direcciones generales desde las que han perdido la memoria de la gente como yo. Son lo que fueron siempre, unos señoritos, pero conservan de aquel paréntesis de sus vidas el gusto por el hachís o por la cocaína, o por unas músicas que yo no entiendo, porque piensan que eso todavía les hace diferentes. Afortunadamente, algunos de ellos han agarrado un cáncer o un SIDA que les hace sudar en clínicas de renombre internacional donde cuidan su muerte como en otra época lamían su imagen. Son unos cabrones, unos hijos de puta,y Enrique Acosta es el mayor de todos ellos, mi enemigo. Esto es subjetividad y lo demás son cuentos. Vale.
Juan José Millás.

No sé por qué, pero veo en esos tipos enfermos y decadentes a tus ex's del curro... Lo mismo es que me duele el cuello.
Si tengo razón, cuanto antes te olvides de ellos, mejor que mejor.
Un abrazo largo (como de aquí hasta Valladolid)
Alguna relación tendrán.... seguro que sí.
No veo el día en que pueda decirle, "adiós, imbéciles" y largarme dando saltitos
Entonces malinterpreté alguno de tus textos: pensé que ya te habías despedido!!!
Aún no... pero ya ha fecha concreta: 31 de octubre. Ése es mi último día aquí. A veces no es posible irse cuando uno quiere si dependes de que el otro de dé los documentos para engrosar las listas del paro....... y la indemnización correspondiente.... ya sabes cómo van estas cosas, Chipitilla...
Hola Mafalda: Te he dejado una nota en mi blog. Te agradezco muchísimo tus comentarios. Me voy de vacaciones el viernes y ya para cuando regrese, estarás a días de dejar el trabajo que ahora tienes. Te deseo mucha suerte y éxitos adonde empieces. Y no te desanimes, al contrario, usa los tropiezos como una oportunidad para adquirir experiencia, para crecerte ante la adversidad como los toros de casta: Que entre más banderillas les clavan con más veras se enfrentan al que los tortura. Besitos.
Quizá sea buena suerte... bailar sobre el epitafio que desgracia a los que fueron "malos"; sin embargo, cada acto tomado de esta vida, hasta el más minúsculo, nos marca. Primero se desvaría, luego se nos acostumbra. Nunca creí en la venganza, ni siquiera en la tácita.
Muy interesante, muchos saludos, muchos, muchos.