Ayer, mientras me arreglaban las uñas postizas de porcelana que llevo últimamente, me puse a ver el programa de Aquí Hay Tomate que, aunque no lo soporto, es lo que siempre tienen puesto las chicas del lugar al que voy, así que me adapto porque, estar durante casi dos horas con las manos hacia adelante, trae tela; no sé quién me mandó a hacerme esto en las manos...

Total, que ponen un reportaje de José OrtegaCano y su regreso a los ruedos. Todas las allí presentes pudimos observar a una figura del toreo haciendo el más absoluto de los ridículos mientras el programita éste, que se las trae en latas, no paraba de echarlemás madera al fuego y hacer leña del árbol caído con sus siempretan audaces comentarios. No obstante, hay que reconocer que las imágenes hablaban por sí solas. En ellas se podía ver a un Ortega Cano en muy mala forma y tele-toreando porque lo que mejor hacía era guardar las distancias con el toro aunque ello no le evitó un buen revolcón a la hora de dar el remate final (yo soy de Canarias y no domino el vocabulario taurino, lo lamento). Obviamente, el reportaje en cuestión suscitó un debate y todo un torrente de opiniones sobre tan patético espectáculo:

- ¿Pero qué está haciendo ese hombre de nuevo en los ruedos?
_Ya no está en forma, es un hombre mayor ya, no tiene los mismos reflejos.
-Yo creo que le deben de doler mucho los huesos.
_Seguro que no tiene dinero porque se gastó una fortuna con la Chipionera en Huston.

En fin, opiniones para todos los gustos que yo iba escuchando pacientemente mientras me hacía la misma pregunta:

-¿Que necesidad tiene este hombre de tirar por la borda toda una carrera de éxitos y de buena reputación? ¿Es que acaso no se da cuenta de que la gente sólo recordará estos momentos venidos a menos y dejará caer en el olvido sus grandes corridas? ¿Si salió por la puerta grande en su momento, por qué se empeña ahora en volver a entrar por la puerta de atrás?

Sólo puedo decir que me dio mucha pena contempar cómo un hombre que dedicó su vida al toreo y consiguió hacerse un lugar destacado en el mundo taurino esté siendo el hazme reír, cuando ya es un hombre maduro que debería está disfrutando de las mieles de su carrera.

Ojalá hubiera alguien que le haga entrar en razón para que se retire lo más dignamente posible y deje de ser objeto de las burlas de todos, incluidos lde los programillas de medio pelo...

Recapacita, Ortega, recapacita.