Hace ya cierto tiempo que me vengo observando, analizando, estudiando. Desde hace ya algún tiempo, vengo haciendo un repaso de mí misma y de mi vida. Y tengo que decir que las conclusiones a las que estoy llegando no me gustan mucho. Siempre fui una “niña buena”, la típica chica responsable, seria y muy buena en sus estudios pero, aparte de eso, la virtud que más valoro hoy en día de aquella chica de hace unos años, es la disciplina. Durante mis años de estudiante fui una persona exquisitamente disciplinada y con una fuerza de voluntad extraordinaria. Saqué mis estudios año por año, y en junio, me orlé con la carrera terminada y recibí muchas felicitaciones por parte de bastantes de mis profesores. No había motivos de queja sobre mí. Me levantaba muy temprano cada mañana y siempre dejaba completadas todas mi obligaciones en casa. Por otra parte, siempre fui muy responsable y comedida con el dinero que mis padres me daban cada mes para mis gastos.

Sin embargo, los años fueron pasando, inexorables, como debe ser. Comencé a trabajar en una empresa estibadora de buques donde, durante los primeros años, ofrecí el 120% de mi capacidad. Los años siguieron pasando y, con ellos, gran parte de aquellas mis virtudes que antes no valoraba y que hoy tanto echo de menos. Con el transcurrir del tiempo, he perdido una grandísima parte de aquella disciplina y, prácticamente toda, aquella fuerza de voluntad; todo ello para dar paso a una persona agotada, física y mentalmente. Es cierto que no se puede decir que haya tirado mis últimos años por la borda porque he hecho cosas de provecho como comprarme mi casa (mi reino), sacarme el carné de motos y comprarme mi Honda CBR 600F, sacar el CAP, así como otros títulos interesantes… no obstante, si debo decir que todo ha sido con un gran esfuerzo y mucho mucho cansancio. Me fallan las fuerzas, la energía, la vitalidad, la voluntad, sobre todo, la voluntad. Me gustaría volver a recuperar aquellas ganas mías. Me gustaría volver a tener grandes proyectos y luchar por ellos con uñas y dientes. Me gustaría parecerme a mi yo de antes. Me gustaría encontrar un hobby, una afición que me satisfaga. Me gustaría formar parte de un grupo, de un colectivo, de un equipo. Me gustaría dejar de estar tan sola. Pero no encuentro la manera. Me siento perdida y no hallo el camino ni la dirección adecuados. Me echo de menos.