El otro día, por la noche, mientras no tenía nada más interesante que hacer que zapear un poco, me di de bruces con un programa que resultó sumamente interesante para mí, además de constructivo, visto lo visto últimamente.

La historia era la siguiente: una chica muy descontenta con su aspecto físico, llegando incluso al complejo. Hasta aquí, nada fuera de lo "normal". La novedad llega con el objetivo del programa. Resulta que la moza tiene unos cuantos kilos de más y considera que las prendas de vestir que usa no le favorecen en absoluto y, por su aspecto, no puede llevar vestidos, faldas o tops. Bueno, pues bien, la misión del programa al que esta buena mujer acude no es otro que el de demostrarle que, tal y como ella es, cuenta con cualidades más que suficientes para mostrarse hermosa y lucir aquellas prendas que ella considera vedadas para sí misma. Para ello, no hubo uso de bisturís, ni dietas adelgazantes, ni cirugías estéticas, ni cambios de nariz, de orejas, o tetas más grandes, ni liposucciones, ni injertos de cabello, ni aumento de mentón, ni nada de nada. La chica llegó con un determinado número de kilos en su "haber" y, cuando salió, llevaba el mismo peso.

Únicamente se limitaron a darle una serie de instrucciones sobre aquellas prendas que más le favorecían (entre ellas, vestidos, faldas y tops), así como un pequeño curso de maquillaje y peluquería. Aparte de esto, mediante determinadas estrategias, consiguieron hacerle ver y convencerla de que era una mujer hermona y atractiva por sí misma, tal y como ella era. Una vez que la vistieron, la maquillaron y la peinaron, le ofrecieron un espejo para que se observara a sí misma, sin embargo, dicha aparición no tuvo lugar delante de todo un público en un plató con grandes aspavientos y espectación, dejando claro que había que desechar a la antigua "fulanita de tal".

El objetivo del programa en cuestión no era otro que aumentar la autoestima de la protagonista y demostrarle que era una mujer hermona, en sí misma, sin necesidad de cambiarle nada sino de sacarle partido a lo que ella ya tenía.

Este programa estaba patrocinado por la marca DOVE, que defiende la belleza real, de las mujeres reales como tú y como yo.

Por suerte, todavía sigue quedando gente con sentido común y realista que no se deja caer en la superficialidad y frivolidad de la idea de que un "Cambio Radical" de nuestro yo es necesario para abrirnos las puertas del éxito y de la felicidad.