Ayer fuimos a comer a un restaurante chino. Un restaurante chino cualquiera. El que más cerca se encontraba del banco, para más señas.

¿El servicio? Bien, rapidito. ¿El precio? La media respecto a este tipo de restaurantes. ¿La higiene? ummmmm..... ummmmm.... ¿qué se podría decir de la higiene del lugar? Prácticamente inexistente.

El caso es que, mientras estábamos con el arroz de marras, mi compañero de fatigas, y de mesa, en aquel momento se saca algo de la boca. Actuó con disimulo, aunque eso sí, se puso las gafas de cerca para seguir. Yo ya, en ese momento, me empecé a hacer preguntas aunque dedicí dejar correr un tupido velo.

El momento fuerte llegó a la hora del café. Mientras yo degustaba mi cortado (mi mente, como acto de supervivencia, borró el episodio anterior), ya hacia la mitad del mismo, se ocurre la idea de mirar en la taza. Observo algo negro flotando. Ingenua de mí, pienso: "¡bah! un grupo de borras de café... Nada más lejos de la realidad: hasta la fecha, nadie me ha dicho que las borras del café tengan patas, y muchas. Aquello eran patas por todas partes y corpulento también. No me detuve a inspeccionar mucho al ejemplar pero sí lo suficiente como para que el estómago se me colocara boca abajo.

Al salir, le conté a mi compañero de fatigas (nunca mejor dicho en este caso) lo que me había pasado. Le faltó tiempo para hacerme partícipe de su particular experiencia en aquel lugar. Lo que se había sacado disimuladamente de la boca era un larguísimo pelo de la cabeza de sabe Dios quién. En ese momento mi estómago ya quedó listo para salir por algún sitio.

¿Pero qué les enseñan a los chinos en China en relación con lo que es de comer? ¿Dónde están los cursos de manipulación de alimentos? ¿Es para ellos una leyenda urbana? ¿Algo de lo que han oído hablar pero que nunca han visto? Un poquito de por favor... que un gorrito para el cocinero tampoco es una inversión tan grande... y a la maquinita del café hay que rodarla de vez en cuando hacia adelante y pasar un pañíto por detrás para evitar ocupas que luego se inmolan en las tazas de la clientela...

Que alguien le de un cursito a esta gente...