NI SON TODOS LOS QUE ESTÁN, NI ESTÁN TODOS LOS QUE SON
El título de este pequeño texto siempre me ha parecido una verdad como un puño. Y, sin ir más lejos, anoche tuve la ocasión de comprobarlo nuevamente.
Durante mi clase de Italiano en la Plaza de Cairasco, mi profesora y amiga, Elettra, me invitó a un concierto que daba el conservatorio en una iglesia próxima al lugar donde nos encontrábamos, tomando café y charlando (en italiano, obviamente). Me comentó que un alumno suyo, tenor, actuaba en dicho concierto y que le apetecía ir a verle. Y, puesto que no tenía nada más interesante que hacer, acepté acompañarla.
El caso es que aquel concierto, al que asistí con un poco de mala gana, me sorprendió enormemente. Yo no soy entendida en música, ni canto, ni armonía, vamos, que yo no soy entendida en nada, realmente; no obstante, la calidad de aquellas voces no dejaba lugar a la duda. Todos y cada uno de ellos cantaba y dominaba sus voces como lo ángeles. Sin embargo, había una persona que destacaba sobre las demás: el alumno de mi amiga. Aquel hombre, con voz de tenor, era capaz de poner los pelos de punta al mismísimo Pavarotti. Francamente, aquella visita improvisada al concierto resultó tremendamente satisfactorio para mí, sin duda.
Pero, ¿por qué digo lo de que "ni son todos los que están, ni están todos los que son"? Pues porque, al salir, Elettra me contó que aquel tenor de voz prodigiosa es una persona bastante humilde que se gana la vida conduciendo un camión. Por suerte, ese tipo de dones, como el de este buen hombre, no lo da el dinero. ¡La de gente rica que invierte fortunas para cultivar sus mediocres voces y jamás conseguirá alcanzar el nivel de esta persona!
Y, con esta reflexión, abandoné la iglesia con una agradable sensación en el corazón...

encefalogramaplano dijo
Hay otra frase que también puede expresar la misma idea, aunque desde otras perspectiva: "Dios da pan a quien no tiene dientes".
Lo único cierto es que las mejores cosas pasan cuando menos lo esperamos.
11 Abril 2007 | 05:10 PM